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rubendomfer:

Elizabeth Holmes, milmillonaria a los 30 años
Elizabeth Holmes, soltera de 30 años, la primera mujer que alcanza una fortuna superior a mil millones de dólares por sí misma, sin herencias ni divorcios de por medio, y la mujer más joven en entrar en la lista Forbes de las 400 personas más ricas de Estados Unidos (está en el puesto 110).
Su propuesta rompedora es una forma totalmente diferente de hacer los análisis. En Theranos, (una mezcla entre las palabras, en inglés, terapia y diagnóstico), han puesto punto final a las agujas y a los tubos con muestras de sangre. Su innovación consiste en tomar una muestra mínima, una mera gota, para luego analizar los datos deseados.

“Aquí, en California, puedo ir, comprar una pistola y dispararme, pero no puedo hacerme un test de vitamina D sin permiso. No lo entiendo. Es algo que, estoy segura, vamos a cambiar con el tiempo”.

rubendomfer:

Elizabeth Holmes, milmillonaria a los 30 años

Elizabeth Holmes, soltera de 30 años, la primera mujer que alcanza una fortuna superior a mil millones de dólares por sí misma, sin herencias ni divorcios de por medio, y la mujer más joven en entrar en la lista Forbes de las 400 personas más ricas de Estados Unidos (está en el puesto 110).

Su propuesta rompedora es una forma totalmente diferente de hacer los análisis. En Theranos, (una mezcla entre las palabras, en inglés, terapia y diagnóstico), han puesto punto final a las agujas y a los tubos con muestras de sangre. Su innovación consiste en tomar una muestra mínima, una mera gota, para luego analizar los datos deseados.

“Aquí, en California, puedo ir, comprar una pistola y dispararme, pero no puedo hacerme un test de vitamina D sin permiso. No lo entiendo. Es algo que, estoy segura, vamos a cambiar con el tiempo”.

(via rockandgod)

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I did not like to be touched, but it was a strange dislike. I did not like to be touched because I craved it too much. I wanted to be held very tight so I would not break. Even now, when people lean down to touch me, or hug me, or put a hand on my shoulder, I hold my breath. I turn my face. I want to cry.
Marya Hornbacher (via space-echo)

(Source: seabois, via theotherway)